Producción de leche materna: todo lo que debes saber

En el embarazo los pechos van cambiando hasta que das a luz y puedes amamantar. Te contamos cómo se da la producción de leche materna.

Producción de leche materna: todo lo que debes saber
Con la lactancia se dan grandes cambios en el cuerpo

Uno de los síntomas del embarazo viene dado por la transformación de los pechos. Algunos de los cambios más comunes son que se vuelven más sensibles y se hinchan, los pezones y las areolas se tornan más oscuros. Es decir, se van preparando para la producción de leche materna.

La madre produce leche y tiene dos maneras de dársela al bebé, o a demanda, o mediante la extracción.

A demanda sería la forma más natural de dar de mamar al bebé. Se ofrece el pecho al bebé siempre que lo pida y durante el tiempo que quiera, hasta que lo suela de manera espontánea.

Mediante la extracción son necesarios instrumentos especiales para sacar la leche que debe ser almacenada. Son varias razones por las que puede interesarte la producción de leche materna mediante la extracción, te comentamos algunas de ellas:

  • Si tu trabajo no te permite estar cerca de tu bebé y quieres darle leche materna.
  • Para aliviar la ingurgitación de tu bebé.
  • Si tienes que tomar esporádicamente un fármaco, y quieres extraer y desechar la leche.

 

¿Cómo se da la producción de leche materna?


Producción de leche materna

La lactancia materna es posible ya que cuando se desarrolla la placenta, se libera estrógeno y progesterona, dos sustancias que estimulan el sistema biológico para producir leche.

Los senos están compuestos por una mezcla de glándulas mamarias, tejidos de apoyo y grasa protectora. Entre el tejido glandular y las células de grasa existe una complicada red de canales que se llaman conductos mamarios.

Cuando se produce el embarazo, las hormonas provocan una multiplicación de los conductos mamarios en tamaño y número. Los conductos se dividen y se separan a su vez en canales más pequeños alrededor del pecho que son llamados conductillos. En la punta de cada uno de estos conductillos hay un racimo de pequeños saquitos que se llaman alvéolos. Estos son activados por la prolactina y cogen azúcares, proteínas y grasas de la sangre para la producción de leche materna.

Del racimo de los alvéolos, vamos a la formación del lobulillo y del racimo de lobulillos, también llamado lóbulo. Hay entre 15 y 20 lóbulos en cada pecho y cada uno de ellos tiene un conducto mamario.

Rodeando los alvéolos tenemos un entramado de músculos muy pequeños que aprietan las glándulas y empujan la leche hacia los conductillos, los cuales llevan la leche a un lugar mayor hasta llegar a la punta del pezón, y de ahí a la boca del bebé.

Si el bebé es prematuro también puedes darle de mamar, ya que el sistema de los canales mamarios termina de desarrollarse totalmente en el segundo trimestre del embarazo.

 

La producción de leche materna tras el parto

En el momento en que comienza la producción de leche en grandes cantidades es de 48 a 96 horas después del parto. Las mujeres que ya han tenido un bebé, empiezan a producir leche más rápido con el segundo embarazo.

Al expulsar la placenta, el lugar donde eran producidas casi todas las hormonas del embarazo, los niveles de estrógeno y progesterona del cuerpo descienden velozmente. Por otro lado, el nivel de la prolactina aumenta indicando al cuerpo que debe producir leche para el bebé.

Los pechos comenzarán a estar más firmes y llenos de leche, esto se debe a que el cuerpo está preparándose para dar de mamar y va proporcionando sangre nueva dentro de los alvéolos.

Es probable que durante los primeros días en los que estás dando de mamar al bebé sientas los pechos congestionados y doloridos porque los vasos sanguíneos se habrán inflamado y habrá una abundancia de leche. No desesperes, ya que si das el pecho con frecuencia la molestia se irá aliviando.

 

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